Buscando la quinta pata al gato

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No sé si conocen la expresión “buscarle la quinta pata al gato”, pero en mi país es una frase conocida y se usa mucho para explicar esa necesidad de buscar en una situación positiva un defecto, algún aspecto negativo. Cuando uno se pasa buscando la quinta pata al gato, en definitiva lo que hace es no disfrutar, sino preocuparse o buscar algo malo donde no existe. Y aunque no todas las personas son así, ese estado de inconformidad generalizado se alimenta mucho estos días: los medios de comunicación, el consumo, los estándares de éxito nos llevan a siempre estar en otro lugar, querer otra cosa. Vivimos en una era en que las cosas no nos alcanzan, el tiempo, la plata, los estudios, las relaciones y siempre queremos más o mejores cosas. El sistema no nos educa para valorar y apreciar lo que tenemos, para vivenciar el momento, el sistema está hecho para alcanzar estándares de perfección. La mejor pareja, que luego se traduce al mejor matrimonio y familia. A nivel laboral queremos la mejor carrera, con el mejor trabajo y el mejor sueldo. Queremos la mejor casa, en el mejor barrio y la mejor ropa. Entonces esa búsqueda frenética de lo mejor, nos lleva siempre a estar sobre analizando nuestras vidas. Es lindo progresar y salir adelante, es lindo evolucionar y conseguir las cosas que nos proponemos, todos queremos vivir bien, pero llevado al extremo vivimos buscándole la quinta pata al gato y no disfrutamos de lo que tenemos.

Y nos convertimos en estos adultos que pareciera estamos entrenados para la desconformidad y sólo somos felices cuando el plan que tenemos en nuestra mente se cumple a la perfección. Un desvío del plan y la vida es lo peor que nos paso, o el gobierno tiene la culpa, el clima, el presidente y hasta el dios en que creemos. La vida se convierte en algo pesado, en un padecimiento. Si cambiamos la mirada podríamos ver que los que peleamos contra la realidad somos nosotros mismos. Estoy convencida de que está en nosotros elegir dejar de ser buscadores oficiales de patas donde no las hay, elegir ver la vida de manera sencilla, valorando lo simple, aprendiendo a estar presentes, a ser felices sin tanta complicación.

Nadie dice que es fácil, porque la “programación social” es fuerte y lo que hemos aprendido durante toda nuestra vida pesa. Pero es posible de a poco ir cambiando partes de esa “programación”, con un trabajo a consciencia, valorando pequeñas cosas, estando presente, aprendiendo a agradecer lo que nos toca vivir.

La vida por definición es SIMPLE, SENCILLA y ESPONTÁNEA; aunque nuestra mente nos haga creer lo contrario la vida fluye, el sol sale por las mañanas y se vuelve a poner, aunque haya días que no lo veamos, siempre está ahí. El ciclo de la vida continua día tras día y nuestra experiencia en ella se traduce en como vemos nuestra realidad a través de los modelos que tenemos instalados en nuestras cabezas y como nos sentimos en cada día que nos toca vivir. Nuestra mente tiende a enredar, a querer tener el control de todo lo que pasa, porque fue entrenada para eso, para buscar la lógica, la razón, para desconfiar. Pero la realidad es que vivir nuestra vida desde esta perspectiva puede ser algo muy agotador, muy controlador y hasta podríamos decir que contraproducente para nuestra propia felicidad.

Dejar de buscar la quinta pata del pobre gato, es dejar de querer tener el control de todo. Liberarse de la perfección, porque también es un concepto mental irreal. La realidad es que no tenemos el control de nada y la única manera de disfrutar de este regalo es relajarse, ACEPTAR y CONFIAR que las cosas que nos pasan, son lo que necesitamos para nuestro desarrollo. DEJAR DE JUZGAR cada una de las situaciones que se nos presentan, porque si se nos presentan por algo son. Y dejar de SOBRE ANALIZAR al gato, aceptarlo tal cual es.

Les deseo una linda semana y que disfruten de cada una de las cosas que vayan llegando. Besos, Caro.

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