Buscando la quinta pata al gato

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No sé si conocen la expresión “buscarle la quinta pata al gato”, pero en mi país es una frase conocida y se usa mucho para explicar esa necesidad de buscar en una situación positiva un defecto, algún aspecto negativo. Cuando uno se pasa buscando la quinta pata al gato, en definitiva lo que hace es no disfrutar, sino preocuparse o buscar algo malo donde no existe. Y aunque no todas las personas son así, ese estado de inconformidad generalizado se alimenta mucho estos días: los medios de comunicación, el consumo, los estándares de éxito nos llevan a siempre estar en otro lugar, querer otra cosa. Vivimos en una era en que las cosas no nos alcanzan, el tiempo, la plata, los estudios, las relaciones y siempre queremos más o mejores cosas. El sistema no nos educa para valorar y apreciar lo que tenemos, para vivenciar el momento, el sistema está hecho para alcanzar estándares de perfección. La mejor pareja, que luego se traduce al mejor matrimonio y familia. A nivel laboral queremos la mejor carrera, con el mejor trabajo y el mejor sueldo. Queremos la mejor casa, en el mejor barrio y la mejor ropa. Entonces esa búsqueda frenética de lo mejor, nos lleva siempre a estar sobre analizando nuestras vidas. Es lindo progresar y salir adelante, es lindo evolucionar y conseguir las cosas que nos proponemos, todos queremos vivir bien, pero llevado al extremo vivimos buscándole la quinta pata al gato y no disfrutamos de lo que tenemos.

Y nos convertimos en estos adultos que pareciera estamos entrenados para la desconformidad y sólo somos felices cuando el plan que tenemos en nuestra mente se cumple a la perfección. Un desvío del plan y la vida es lo peor que nos paso, o el gobierno tiene la culpa, el clima, el presidente y hasta el dios en que creemos. La vida se convierte en algo pesado, en un padecimiento. Si cambiamos la mirada podríamos ver que los que peleamos contra la realidad somos nosotros mismos. Estoy convencida de que está en nosotros elegir dejar de ser buscadores oficiales de patas donde no las hay, elegir ver la vida de manera sencilla, valorando lo simple, aprendiendo a estar presentes, a ser felices sin tanta complicación.

Nadie dice que es fácil, porque la “programación social” es fuerte y lo que hemos aprendido durante toda nuestra vida pesa. Pero es posible de a poco ir cambiando partes de esa “programación”, con un trabajo a consciencia, valorando pequeñas cosas, estando presente, aprendiendo a agradecer lo que nos toca vivir.

La vida por definición es SIMPLE, SENCILLA y ESPONTÁNEA; aunque nuestra mente nos haga creer lo contrario la vida fluye, el sol sale por las mañanas y se vuelve a poner, aunque haya días que no lo veamos, siempre está ahí. El ciclo de la vida continua día tras día y nuestra experiencia en ella se traduce en como vemos nuestra realidad a través de los modelos que tenemos instalados en nuestras cabezas y como nos sentimos en cada día que nos toca vivir. Nuestra mente tiende a enredar, a querer tener el control de todo lo que pasa, porque fue entrenada para eso, para buscar la lógica, la razón, para desconfiar. Pero la realidad es que vivir nuestra vida desde esta perspectiva puede ser algo muy agotador, muy controlador y hasta podríamos decir que contraproducente para nuestra propia felicidad.

Dejar de buscar la quinta pata del pobre gato, es dejar de querer tener el control de todo. Liberarse de la perfección, porque también es un concepto mental irreal. La realidad es que no tenemos el control de nada y la única manera de disfrutar de este regalo es relajarse, ACEPTAR y CONFIAR que las cosas que nos pasan, son lo que necesitamos para nuestro desarrollo. DEJAR DE JUZGAR cada una de las situaciones que se nos presentan, porque si se nos presentan por algo son. Y dejar de SOBRE ANALIZAR al gato, aceptarlo tal cual es.

Les deseo una linda semana y que disfruten de cada una de las cosas que vayan llegando. Besos, Caro.

¿Para vos, qué significa ser exitoso? Parte I

sobre-ser-exitosoNo es un novedad que vivimos en un mundo cada vez más exigente, que premia el éxito. De hecho muchos de nosotros nos criamos aprendiendo que lo que hay que hacer en la vida es alcanzar el éxito. Lo vemos en la televisión una y otra vez, lo leemos en las revistas una y otra vez, lo experimentamos en la escuela, en el liceo, en la Universidad. Y hemos crecido con la mentalidad de que “tener una vida exitosa” es importante para alcanzar la felicidad. Damos por sentado que ser exitoso es uno de los caminos para ser felices. Si uno no es exitoso, es un perdedor, punto.

Pero  ¿qué es realmente el éxito?, ¿qué significa ser exitoso o tener éxito? Cuando alguien habla de éxito se refiere a alcanzar algo con resultados positivos, es sinónimo que algo se hizo bien, se logró. Y a nivel social, es alcanzar los resultados positivos según los estándares aceptados y valorados por la sociedad. Ejemplos de tener éxito en las sociedades occidentales modernas es: tener un buen trabajo, ser reconocido socialmente, ser popular, ocupar puestos de poder, ser famoso o salir en medios de comunicación masiva, tener mucho dinero, tener una buena casa, haber estudiado en centros de educación reconocidos, ser flaco, estar a la moda o “ser cool”. Estas son algunas de las cosas que definen a las personas exitosas en nuestra era.

Podríamos decir que en el tiempo que nos tocó vivir, el éxito está dado por todas las cosas que podemos conseguir o alcanzar en esta vida. Todas cosas que se encuentran fuera de nosotros, que son externas al individuo, cosas que naturalmente no poseemos o tenemos. Entendido desde ese punto de vista, el éxito marca una carencia en nuestras vidas, es algo que no tenemos pero que NECESITAMOS tener para alcanzar la felicidad. Como nos concebimos carentes o por lo menos eso es lo que creemos ser, hacemos miles de cosas para llenar ese vacío. Muchas veces esa búsqueda nos hace hacer cosas que no queremos, tomar decisiones que ni siquiera sabemos si queremos tomar, ser personas que no queremos ser y construir vidas que se alejan de las cosas que realmente valoramos, pero todo por amor al ÉXITO que promete ser nuestro mejor amigo al final del camino.

Última escena de la película “About Time”, sobre el verdadero éxito en la vida. – En Inglés –

Entonces un día lo conseguimos, alcanzamos el tan preciado éxito, conseguimos “EL” trabajo que todo el mundo moriría por tener, o conseguimos tener “ESA” casa de programa de televisión, “ALCANZAMOS” tener el cuerpo de la modelo de revista, o encontramos ese príncipe azul sacado de cualquier película romántica. Y nos sentimos tan felices, tan eufóricos, tan llenos que decimos era verdad, esto del éxito tiene sentido. Pero algo curioso pasa después de un tiempo, la euforia tiende a desaparecer, esa “felicidad” se desvanece así como vino e increíblemente volvemos a sentirnos carentes, con esa sensación de que algo nos falta y de repente estamos vacíos de nuevo. Nos ponemos en situación de alerta y tratamos de alivianar este nuevo estado como podemos, como dicen en mi país “la vamos llevando”. Y de repente nuestra mente tiene una nueva gran idea para volver a sentirnos “en la cresta de la ola”. Necesitamos encontrar un nuevo objetivo de éxito, eso que quizás nos haga sentirnos como al principio.

Y este ciclo se repite una y otra vez, la cantidad de veces que queramos o necesitemos para aprender que el verdadero éxito ya habita en nosotros. Somos ese éxito porque estamos vivos, no necesitamos salir a buscar nada, porque tenemos TODO en nuestro interior para ser felices, desde el momento que decidimos llegar a esta vida. Quizás el ejercicio sea volver a recordar que toda la magia, toda la felicidad, todo el amor, todo lo que buscamos afuera, está enterrado en nuestros corazones, como un tesoro escondido en el único lugar que no se nos ocurre buscar. Y detrás de nuestras heridas, de nuestros más profundos dolores y traumas, nos espera el mejor regalo del mundo, nos espera el encuentro con nuestra propia esencia. Y es nuestra tarea reclamarlo.

Se que esta idea puede sonar poco emocionante en un primer momento y hasta difícil de creer. A mi me pareció ridícula al principio, sin sentido. No junta puntos en ninguna tarjeta, ni vale por un auto cero Km, no incluye nada tan meritorio como para poner en un curriculum vitae o nada tan cool para compartir en las redes sociales. No, seguro que no; porque no se mide de esa manera. No se mide de ninguna manera, sólo se puede SENTIR cuando estamos preparados para hacerlo. Y todo el éxito que alguna vez anhelamos y que pensamos nos podría llenar, deja de importarnos, porque nos sentimos tan vivos, tan nosotros, que no hay nada fuera que nos de esa inmensa felicidad de volver a sentir de verdad, de volver a conectar con nuestro verdadero ser.

Les deseo que tengan una semana repleta de momentos que los llenen y les comparto una de las mejores respuestas que me dieron esta semana, cuando le pregunté a alguien que sentía que era el éxito y me contestó: “llegar al final de cada día sin querer cambiar nada, ese es el verdadero éxito”.  Besos, Caro.

 

Mis libros recomendados de Abril

libros-recomendados-abrilMedio que sin querer desde hace un tiempo he empezado a compartir algunos libros con ustedes, que a medida que voy leyendo me gusta recomendarlos o pasarlos, ya que son lindas fuentes de inspiración. El mes pasado les recomendé 5 libros para agregar a tu lista y antes había escrito sobre 5 libros para leer en la playa o en la nieve.

Hoy les comparto mis recomendados para que puedan elegir para este mes.

TUS ZONAS MÁGICAS del autor Wayne. W Dyer. Este libro me llegó de regalo, una linda sorpresa y aunque todavía lo estoy leyendo quería compartirlo porque vale la cada página. Si te gustan los temas relacionados a la expansión de la consciencia, el amor y el desarrollo personal desde el conocerte, respetarte, este es un libro que vas a disfrutar. Wayne Dyer hacé hincapié una y otra vez en devolverle al ser un humano la responsabilidad de su vida, el re empoderamiento de cada uno de nosotros y conscientizar sobre el infinito poder que tenemos y como utilizarlo para alcanzar las cosas que queremos, seguir nuestros sueños y construir una vida hermosa basada en el amor y el autoconocimiento interior.

Del mismo autor, les comparto EL PODER DE LA INTENCIÓN o en su título original THE POWER OF INTENTION. Este libro trata sobre responsabilizarnos de nuestra vida, sigue la misma línea que toda la literatura de W. Dyer, pero más enfocado a la intención que le ponemos a cada acto de nuestras vidas. Y como este poder puede atraer ABUNDANCIA, atraer lo que realmente nos propongamos en los diferentes ámbitos de nuestra vida. La intención para Dyer es un poder inexplorado para la mayoría de los hombres, pero que si se trabaja y se canaliza, es “la herramienta” para construir, para atraer lo que queramos a nuestra vida.

El tercer libro que les recomiendo, llegue a él casi de casualidad (aunque sé que no fue porque sí). Empecé a leer sobre la curación a consciencia y me llegó este libro que me atrapo completamente. Se titula TODO SE PUEDE CURAR de Martin Brofman. Un libro que por momentos se vuelve bastante técnico en la explicación del funcionamiento de la energía. Trasmite el mensaje de que todos somos seres con la capacidad de sanar, de curar cualquier cosa. Explica que nuestra naturaleza es estar en equilibrio y que aunque muchos de nosotros no sepamos como volver al equilibrio cuando lo perdemos, ese poder esta latente en cada uno de nosotros y puede ser recordado. Un lindo libro para conocernos más.

Como siempre repito en cada uno de estos posts, si tienen libros para recomendar o compartir pueden escribirme a theninaproject@gmail.com o dejar sus recomendados en los comentarios, les prometo que tomo nota.

Que tengan un lindo fin de semana con mucha lectura, nos vemos el próximo martes.

Caro.

La historia de los dos lobos


(video en inglés)

Hace ya un tiempo me crucé con un lindo y simple cuento cherokee que me hizo reflexionar bastante y hoy quisiera compartirlo con ustedes.

Un viejo jefe de una tribu estaba teniendo una charla con sus nietos acerca de la vida. Y les dijo:

– Una gran pelea está ocurriendo dentro de mí… es entre dos lobos. Uno de los lobos es la maldad, el temor, la ira, la envidia, el dolor, el rencor, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, la mentira, el orgullo, la egolatría, la competencia y la superioridad.  El otro es la bondad, la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la dulzura, la generosidad, la benevolencia, la amistad, la empatía, la verdad, la compasión y la fe. Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes y dentro de todos los seres de la Tierra. Los niños pensaron por unos instantes y uno de ellos preguntó a su abuelo: – ¿Y cuál de los lobos crees que ganará? El viejo jefe respondió simplemente… – El que alimentes…

Este cuento muestra de manera muy clara esa dualidad en la que estamos inmersos cada uno de nosotros. Seamos más o menos conscientes de ello, estos “dos lobos”, estas “dos fuerzas” están presentes en cada uno de nosotros. Pero lo que nos diferencia es la posibilidad de ELEGIR a “cual de los dos alimentamos a diario”. Y es en el diario vivir, la rutina, las experiencias que se nos presentan en el día a día, el terreno de acción donde elegimos que lobo alimentamos y cuál es el lobo interno que predomina.

Estoy convencida que esta vida que nos regalaron, esta existencia que estas experimentando tiene un sentido. Y más allá de tus creencias religiosas o las mías, siento que todos vinimos con varios propósitos, pero el común a todos, el que nos une es el APRENDER sobre nosotros mismos, CONOCERNOS y EVOLUCIONAR nuestro espíritu. Parte de esa evolución es ELEGIR quien queremos ser, en que nos queremos convertir. Porque el LIBRE ALBEDRÍO es eso, tener la capacidad de elegir a quien alimentamos a diario y eso nos va a llevar a construir nuestra vida que puede estar basada en el AMOR o basada en el MIEDO.

Saber esto nos devuelve el poder sobre nuestra vida, no somos nuestras circunstancias, nuestras experiencias, somos lo que decidimos hacer con todo eso. Todos en algún momento de nuestras vidas experimentamos dolor y nos enfrentamos a situaciones que desearíamos no vivir o haber vivido. Pero increíblemente es a través de estas situaciones que sanamos y evolucionamos y como reaccionamos a esas situaciones nos muestra a quien queremos alimentar.

Sólo si les interesa, los invito a hacer el experimento durante un día de observarse, sólo observarse y cuando llegue el final del día preguntarse ¿hoy a quien elegí alimentar?

Que tengan una linda semana, Caro.

Links: el cuento transcripción de autor desconocido y el video de Happify.

Vivir el presente, vivir el regalo

vivir el presente

Existen libros, conferencias, más libros y millones de artículos sobre el arte de estar presente. El mundo entero habla de “vivir el presente”, “vivir el hoy” parecería que se puso de moda. Grandes masas de personas consumen técnicas de meditación de todo tipo, color y tamaño, clases de yoga, pilates, respiración para conectar con el momento presente. Pero seguimos una y otra vez corriendo para tener el control de nuestro presente y futuro. Nos cuesta mucho entender el significado de PRESENTE, verlo como dice su propio nombre: un REGALO y como cualquier regalo que a uno le hacen hay que abrirlo y disfrutarlo.

Parecería paradójico que las cosas más simples son las que más nos cuestan, son cosas que quizás de pequeños nos salían más naturales y a medida que fuimos creciendo fuimos perdiendo esa frescura de vivir el momento, de estar presentes. Y en esa pérdida de presencia, nos empezamos a preocupar por el futuro o a complicar nuestro presente con los miedos del pasado. Al olvidarnos de estar aquí y ahora, mezclamos todo, nos entreveramos y esa manera de vivir desde la mente nos aleja de nuestro corazón.

Es muy humano querer tener el control de TODO. Queremos tener el control de lo que nos va a pasar, como nos va a pasar, en el momento que nos quede bien que nos pase. Entonces la mente arma, desarma, nos altera porque no lo estamos consiguiendo, cuando lo estamos consiguiendo nos vuelve a alterar por que lo podemos perder, es un AGOTE. O sea, muy lejos del concepto de estar presentes, de disfrutar lo que tenemos, de estar hoy aquí y ahora.

Imagínense querer controlar el clima. Imagínense por un segundo a cualquiera de sus amigos o conocidos diciendo tranquilo si yo ya dije que “hoy tiene que salir el sol” y “mañana tiene que nevar”. Seguramente lo mirarían como un loco, porque no hay forma de controlar el clima, ni siendo el mejor meteorólogo, ni siendo nadie. Con la vida es igual, cada vez que caemos en el papel de tengo todo bajo control, ya seguí el paso 1, 2 y 3 así que no hay manera que me pase nada, algo pasa. Entonces esos días que queremos que salga el sol y en realidad llueve, nos malhumoramos, nos enojamos con todo, el mundo exterior tiene TODA la culpa. Y ese “mundo exterior” toma la forma que tengamos ganas ese día: nuestra pareja, el trabajo, la familia, el gobierno, el presidente de turno, el país donde vivimos y hasta el más inocente clima, si así de malos nos ponemos. En conclusión nos invade el malestar, la incomodidad y hasta a veces la angustia. Cómo se atreve el clima a contradecirnos.

Ahora, cuando somos un poco más humildes y nos damos cuenta que si llueve o sale el sol, en realidad es lo mismo, no le damos una etiqueta mental de “la lluvia no me gusta”o “que esté soleado es mejor”, nos damos la posibilidad de disfrutar de ambas no controlándolas, sólo estando presente. PRESENCIANDO eso que está pasando, disfrutando el regalo. Creer que se puede controlar la vida es lo mismo que creer que se puede controlar el clima y que yo sepa nadie lo ha logrado. Así que la propuesta es sacar el paraguas o las botas de lluvia o ponerse los lentes de sol y tratar de pasarla bien de las dos maneras.

Me pueden decir que suena muy fácil  y yo les puedo decir que sé lo difícil que es llevarlo a la práctica. Quizás haciendo cambios de a poco, aunque sean pequeños momentos en que paremos ese “meteorólogo loco controlador” que todo lo sabe y todo lo tiene calculado, desde ahí vamos a ir ganando terreno en el disfrute, en el estar presente. Es un trabajo paso a paso, metro a metro, yarda a yarda, pero como dijo J. C. Lewis, paso a paso uno llega lejos…

Que tengan un fin de semana increíble, lleno de siestas y disfrute! besos, Caro.

Inspirarse, para recordar lo que somos…

suuniversointernoHay ciertas cosas que nos mueven, que nos llenan de felicidad. Cuando nos cruzamos con ese libro, ese cuadro, esa cita que nos hace palpitar el corazón en un primer momento no sabemos porqué pero nos hace sentir bien. Es como una ráfaga de inspiración instantánea, que de un momento a otro aparece y nos hace conectar cosas que parece nos habíamos olvidado. En mi caso, cada vez que me cruzo con algo que me inspira, lo anoto en mis cuadernos que yo los llamo mis “germinadores de ideas”.

Muchas veces nos dejamos llevar por la rutina, por el “TENER” que hacer y nos olvidamos lo que nos hace sentir vivos. Hay partes de nosotros mismos “sedientas” de inspiración, en busca de lo que realmente nos mueve. Muchas veces lo encontramos a través de una película, un artículo en un blog, una receta, o una foto en Instagram, quizás fue una nota en el diario o ese graffiti que te cruzaste por la calle, el look increíble de alguien, la conversación con un desconocido o esa canción. La inspiración está presente en todos lados para ser encontrada y cuando conectas con eso te emociona, te hace recordar tu verdadero yo interior.

 Si algo te llama la atención, si una persona te llena de energía o lees una frase y te palpita el corazón, seguí profundizando.  Esa persona que te emociona, es “un espejo” de vos mismo, te está haciendo recordar esa parte tuya que quiere salir. La gente que nos inspira, nos muestra el camino a casa, son señales del universo que gritan “es por acá”, “no te olvides que esto te gusta” o “es hora de probar y animarse”. Ver en otros siempre es más fácil que ver las cosas en uno mismo, pero ese es sólo el principio. Indagar en lo que te inspira, y ser tu propio detective es trabajo de cada uno. Creemos que sabemos lo que nos gusta, creemos que nos conocemos, pero a veces no tenemos ni idea o simplemente de tanto correr en la rutina nos olvidamos.

Un simple ejercicio para conectar con lo que te inspira es por ejemplo observar tus cuentas de Instagram, a quienes seguís, quienes son tu inspiración diaria. Si no tenés Instagram podes hacer algún ejercicio con libros de tu biblioteca: elegí libros al azar y abrí en cualquier página y lee frases, como jugando. Podés hacer lo mismo en una librería. Salí a la naturaleza y contá colores, busca formas, patrones. Observar también puede ser un camino de inspiración.

Explora tu propio camino, regálate esos momentos contigo y seguí esas pistas. Estoy segura que te van a llevar a lugares increíbles. Feliz última semana de Marzo!, Caro

P.D. Para practicar esto mismo les recomiendo el mini curso de la artista Elle Luna en Skillshare.

¿Se puede vivir con un dólar por día?

livingononedollar1Esta semana quedé impresionada con un increíble documental que muestra la aventura de cuatro amigos americanos que durante el verano del 2010, decidieron vivenciar la pobreza. VIVIR CON UN DOLAR o en su idioma original LIVING ON ONE DOLLAR muestra la aventura de estos jóvenes que abandonaron sus confortables estilos de vida y se mudaron por tres meses a una de las zonas más pobres de Guatemala con un simple objetivo: vivir con un dólar por día.

El documental muestra historias de vida muy diferentes a las que estamos acostumbrados a ver. Muchas veces estamos tan ocupados con nuestras propias vidas, con nuestros problemas personales, con nuestras mentes y sus dramas, que nos olvidamos que hay personas que viven en otras realidades muy distintas. Es un gran documental para despertar la consciencia, para valorar más y agradecer lo que tenemos a diario. Nos hace recordar que con pequeñas acciones podemos cambiar la vida de otros y generar un gran impacto en su realidad.

La idea de este documental surgió de la curiosidad de estos jóvenes que quisieron indagar sobre uno de los temas más complejos del mundo moderno y decidieron que para conocer y hablar con propiedad debían experimentarlo. Es increíble como gente tan joven (de entre 22 y 24 años) se animaron a explorar, a salir de sus zonas de confort y ha invertir su tiempo en algo tan noble, para mostrarle al mundo entero eso que se habla una y otra vez en los informativos y que muy pocos se animan a vivir. Porque lo que yo aprendí con este documental es que creemos saber lo que es la pobreza, pero no tenemos ni idea.

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Luego de sobrevivir a la experiencia y finalizar el documental, crearon una ONG que se llama LIVING ON ONE que no sólo se encarga de juntar fondos para ayudar a personas con bajos recursos, sino que su misión es mostrar la realidad del mundo y sus problemas sociales, utilizando la herramienta que ellos dominan: los documentales o cortometrajes. Su último trabajo se titula: SALAM NEIGHBOR (El barrio de Salam) y muestra la realidad de uno de los campamentos de refugiados syrios más grande del mundo entero.

A veces no necesitamos estar en puestos de poder, haber estudiado años, tener grandes contactos o millones de dólares en el banco para hacer un impacto en el mundo. A veces lo que necesitamos es animarnos a dar, acercarnos a la realidad y darnos cuenta de que todos somos parte de algo más grande y que dar es más simple que lo que creemos. Ayudar no para complacer a nuestros egos, ayudar porque nos nace del corazón, ayudar sin esperar nada a cambio. A veces, con tan poquito, con algo que para nosotros es ínfimo, para alguien puede hacer la diferencia.

Les dejo este recomendado de fin de semana y les deseo a todos que sin importar su religión o sus creencias tengan un lindo domingo de Pascuas. Besos, Carolina.

p.d. Este documental pueden encontrarlo en You Tube o en Netflix.

Dime que haces con tu día y te diré quien eres

eltiempoEl otro día me tomé un día libre para mi cumpleaños. Este año me regalé un día sin trabajar y aunque al principio no les voy a negar que lo dudé (pensé que quizás era mejor guardarlo y tomármelo cuando me fuera de vacaciones) finalmente terminé disfrutándolo. En ese día libre, lleno de tiempo para mí me di cuenta de que a veces no soy consciente como invierto mi tiempo, como gasto mis horas. Cada día el universo nos deposita en nuestra “cuenta de vida” 24 horas. Sería como ir a un cajero y todos los días tener 24 horas cash para gastar. Pero muchas veces no somos conscientes que hacemos con ese “cash”.

Hay parte de ese tiempo, que de lunes a viernes sabemos que sí o sí tenemos que gastar en dormir (8 horas), en estudiar o trabajar (8 horas) así que la cuenta bancaria VIDA va bajando hora a hora. En el mundo occidental, con las rutinas laborales de 8 horas nos quedan en promedio más o menos 8 horas libres diarias para invertirlas en lo que queramos. Pero muchas veces sin darnos cuenta, “gastamos” horas de ese cash en cosas que no disfrutamos, en cosas que hacemos cómo robots mecánicos que no nos llevan a nada.

Uno de los males de las actuales sociedades modernas es el famoso “no tengo tiempo”, el “ando corriendo” y la frase de cabecera “estoy estresado”. Cómo si ese cash no nos diese para todo lo que tenemos que hacer, vivimos corriendo atrás de agendas sobre cargadas de cosas y compromisos. ¿Cuándo nos convertimos en esta especie tan estresada que corre por todo?

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Hacer tiempo para uno mismo, guardar parte de ese “cash” para invertirlo en nosotros, en lo que disfrutamos debería ser una de nuestras prioridades. Es verdad que hay que invertir tiempo en ciertas actividades, pero es igual de importante invertirlo en nosotros, en esas cosas que nos llenan el corazón. Después de hacerlo nos damos cuenta que deberíamos hacerlo más seguido. Puede ser esa caminata que estás postergando porque no tenés tiempo, esa cita contigo mismo en el museo que más te gusta, esa hora de deporte para vos, ese café contigo mismo en el nuevo lugarcito de la esquina, esa media hora de meditación que dejaste de hacer porque no tenés ni un segundo libre y la lista sigue con lo que más disfrutes hacer… pintura, zumba, yoga, golf, fútbol, leer o simplemente estar con UNO sin hacer nada. Nada.

Cultivar tiempo para uno es una forma de quererse, de mimarse, de cuidarse, de darse ese espacio tan necesario en este loco mundo que gira sin parar.

Al final de cuentas somos la suma de lo que hacemos, minuto a minuto, hora a hora, día a día. Si podemos ver esto, podemos empezar a hacer cosas que nos acerquen a lo que queremos SER, a cómo nos queremos SENTIR. Y seguir cumpliendo con nuestras obligaciones de una manera más apacible, más amorosa. Comencé este artículo con la frase “Dime que haces con tu día y te diré quien eres” y para cerrar agregaría “Observa que haces con ella, cambia y ajusta  lo que consideres necesario y comienza a invertir tu tiempo en construir lo que quieras ser”.

Cariños desde la tierra de la casi Primavera, Carolina.

Sobre cumplir años y los cambios de planes…

planesMarzo es el mes de mi cumpleaños y aunque admito que desde hace unos años empecé a disfrutar cumplir años no siempre fue así. Cumplir años nos recuerda el paso del  tiempo, nos recuerda que estamos creciendo y que nos estamos “volviendo grandes”. Cuando somos chicos  y a medida que vamos creciendo nos encargamos de hacer planes, de “planificar toda nuestra vida”. Decimos: “Cuando sea grande quiero hacer esto”, “trabajar acá o allá”, “quiero vivir en tal o cual lugar”. Pero a veces la vida nos tiene preparados otras cosas, “otros planes” que quizás sean hasta mejores que los planes que teníamos en nuestras cabezas. Pero nuestras mentes controladoras, se enojan, se resisten a “cambiar de planes”.

Flexibilizarse a nuevos planes es parte de aprender a fluir, a ir con la vida y no ser nosotros mismos los que llevan la vida a cuestas, como mochilas cargadas. Crecimos creyendo que “nos tenemos que hacer cargo de todo”; el TENER que hacer un montón de cosas y completar listas de tareas eternas son cosas de nuestra mente. Sí hay que HACER cosas, pero a la vez hay que aprender a SOLTAR otras cosas y dejar que la vida se encargue. Fluir debe ser de las cosas más difíciles que me ha tocado aprender y no es algo superado sino que es un proceso constante de aprendizaje (todos los días). Pero es la única manera, porque la vida es puro movimiento, es ondular y si no aprendemos “el arte de fluir” se vuelve algo cuesta arriba, créanme.

A veces queremos tantas cosas que se materialicen en nuestras vidas, cosas externas y no nos damos cuenta que antes de alcanzar cosas más grandiosas hay que aprender las cosas más básicas, las cosas más simples. Como Aprender a disfrutar lo que YA tenemos, aprender a ESTAR presentes, aprender a FLUIR con los que nos toca vivir, DEJAR de pelearse con los cambios de planes. Es íncreible como cosas tan simples cuestan tanto… pero estoy convencida que si uno está dispuesto y abierto a aprender, se puede lograr (no se den por vencidos, no me doy por vencida).

Si nos relajamos, si dejamos por un momento de auto agobiarnos con pensamientos de todo tipo, si nos dejaramos SER, nos daríamos cuenta que todo es más sencillo, que todo es más simple. Está en cada uno de nosotros el darnos cuenta, tomar consciencia y empezar a ser LIBRES.

Este artículo se los comparto desde mis propias dificultades para alcanzar estas cosas, desde esos momentos que personalmente me cuesta creer o entregarme a confiar en la vida, pero son desde esos momentos díficiles de los que me nace la certeza que lo que comparto con ustedes es el único y real camino. No se trata de no tener planes, se trata de ser lo suficientemente flexibles para entregarnos al cambio y no enojarnos con la vida. Como dice alguien que quiero mucho el camino “es por ahí…”

Feliz jueves para todos!

Caro

Todo es relativo…

loesencialesinvisiblealosojosEl otro día me puse a pensar sobre la relatividad del tiempo. El tiempo es relativo porque es una ilusión, una de las muchas que creamos con nuestra mente para “ordenar” el mundo exterior.

Este pensamiento vago de lunes por la tarde, sobre un hecho científico real, me vino a la cabeza cuando hablando con mi novio que está de vacaciones, me comentaba que los días “se le estaban pasando volando” mientras que desde mi visión de jornada de oficina, mis días estaban siendo bastante más largos. Es claro que ambos seguíamos viviendo en el mismo planeta, regido por el mismo sistema de días de 24 horas. Lo que había cambiado, era nuestra PERCEPCIÓN sobre un mismo tema: el tiempo. Esto me hizo darme cuenta que “la realidad” o lo “que cada uno de nosotros percibe como su realidad” depende de la percepción subjetiva de cada uno. Ninguno de los dos teníamos razón, el día no estaba siendo más largo o más corto, el día estaba siendo lo que siempre fue: un día de 24 horas, pero debido a las diferentes vivencias que estábamos experimentando, para cada uno de nosotros tenía un peso diferente.

Ahora bien, si esto pasa con el tiempo y esa hipótesis la podemos extrapolar a casi cualquier variable, podríamos decir que nuestro mundo exterior, nuestra realidad es o existe en base a nuestra PERCEPCIÓN. Es como si viéramos el mundo y experimentáramos todo lo que nos pasa en nuestra vida a través de un par de lentes que tienen cristales únicos.

No hay días buenos o malos, no hay días largos o cortos, días increíbles o días aburridos. Somos nosotros los que cambiamos internamente y al cambiar nuestra percepción creemos que son los días los que cambian. El tiempo y todo lo que nos rodea es absolutamente relativo. No hay una única visión de nada.

Tu realidad es entonces tu percepción personal de la vida. Lo que estás haciendo, como te estás sintiendo, lo que estás viviendo afecta tu percepción, afecta tu experiencia personal con tu vida. Si estás haciendo algo que no te gusta, que no disfrutas o estás en una situación incómoda, aburrida o triste, tu vida será eso. Si decides trabajar en buscar cosas que te hagan sentir bien, en llenar tu tiempo con cosas que te conecten más con tu esencia, en respetarte cada día tu experiencia con tu día a día va a cambiar bastante.

No dejes que las ilusiones de tu mente manejen tu vida, no somos nuestras mentes, somos mucho más que eso. Entrar en contacto con el corazón y con el sentir es re-educar nuestra percepción. Y como siempre llegó a la misma conclusión, tu vida, tu realidad es creada por vos mismo, no sólo con lo que uno percibe sino con las acciones que uno toma día a día.

Que tengan un feliz fin de semana! Besos,

Caro