Somos lo que vinimos a ser

somos

Cuando lo que pensamos, lo que sentimos, lo que hacemos, lo que comemos y lo que decimos se alinean y somos coherentes con nuestros actos, SOMOS LO QUE VINIMOS A SER, conectamos con nuestra ESENCIA… Y ahí, faa ahí nos acordamos que somos I N F I N I T O S.

Feliz martes, Caro.

Mi nuevo mantra: “No tengo miedo, yo nací para hacer esto” #juanadearco

notengomiedo

Muchas veces queremos hacer cosas, soñamos con cambiar nuestras vidas o tenemos ideas increíbles pero las dejamos a un lado o simplemente consideramos que son imposibles debido al miedo que nos da afrontarlas o llevarlas a cabo. El miedo como una energía o fuerza que tiene miles de trajes y formas, se presenta una y otra vez en nuestra vida y aunque muchas veces tener miedo puede servir como una alerta a una determinada situación, muchas veces nos paraliza y dejamos de hacer por miedo a. Esa voz que susurra bajito casi imperceptible o que por momentos grita, muchas veces es responsable de que no alcancemos nuestro máximo potencial. No por falta de capacidad, no por falta de herramientas, sino por falta de confianza en nosotros mismos. Sentir miedo es humano, pero aprender a tratarlo y trasmutarlo es divino. Porque estoy convencida de que si se nos presenta en cualquier forma, está ahí para que lo trabajemos. Como alguien me dijo alguna vez: si te da miedo es por ahí, debemos ir en esa dirección y está muy ligado a lo que escribí el otro día sobre las zonas de confort como zonas de continua expansión.

Mis mayores crecimientos personales en esta vida nacieron de zonas de miedo, de momentos de pánico, de duda, de ¿que pasa si renuncio? ¿cómo sigue mi vida si me separo? ¿que voy a hacer si me mudo de país? ¿enamorarme de nuevo y si sufro? ¿y que pasa si no encuentro trabajo?  ¿me tomaré tres meses para mi? ¿y la plata? Miedo, miedo y más miedo. El miedo tiene la capacidad de aparecer en cualquier forma, en los momentos que menos lo necesitamos, pero si sabemos detectarlo a tiempo es posible que no maneje nuestras vidas. Y de esa manera podemos ser libres, podemos elegir no desde el miedo sino desde el amor.

Una vez me crucé con un audio muy lindo de Pilar Sordo (si quieren escucharlo les dejo el link aquí) que explicaba que “el amor por definición es ausencia de miedo absoluto” y la verdad que esta frase me quedo grabada a fuego. Porque para mi la antítesis del amor era el odio, pero desde que me llego ese mensaje, pude darme cuenta que en realidad no era el odio lo que me impedía ser feliz, sino el miedo.

Entiendo que trabajar los miedos es un camino propio y muy personal, pero hoy quería compartir con ustedes que los miedos están ahí para que avancemos y que es posible salir victorioso. Darse el lugar para sentirlos, dejarlos ser, sin luchar y seguir adelante más allá de esos sentimientos, de esos pensamientos de miedo. Creo que la única manera de no quedarnos congelados por esta energía es mantenernos en movimiento, haciendo, aunque nos aterre, hay que hacer, hay que confiar y mirar hacia adelante porque si el universo nos puso ese desafío delante es porque estamos preparados para la tarea.

Que tengan un lindo fin de semana de menos miedo y más amor! :) Besos, Caro.

Las zonas de confort como zonas de continua expansión

zona de confort

Esta muy de moda hoy día escuchar hablar sobre nuestra zona de confort y lo importante que es atrevernos a salir de ella. De hecho soy la primer persona en alentar a la gente a salir, en alentarme a mi misma a cruzar esos límites creados por la comodidad, pero es real que al principio ese proceso es incómodo, raro y uno se siente un poco perdido.

Nadie quiere pasarla mal, sentirse perdido, pero al abrir la puerta hacia lo nuevo es natural sentirnos así al principio. Salir de nuestras zonas de comodidad siempre es un gran ejercicio de crecimiento, no importa si cuando salimos tenemos grandes o pequeñas expectativas, no importa si se cumplen o no al pie de la letra, uno luego de exponerse a un nuevo desafío, ya no será la misma persona. Porque habremos agrandado nuestra antigua zona de confort con esa nueva experiencia o vivencia.

No se crean que se necesitan grandes desafíos para trabajar el salir de la zona de confort, de hecho inconscientemente nos vemos expuestos a situaciones de la vida diaria que hacen tengamos que tomar decisiones que ejercitan la salida. Porque es la manera que tenemos de evolucionar, de crecer como seres humanos.

Subirte a ese avión que tanto miedo te da, presentar tu trabajo en el idioma que no estás tan seguro, animarte a tomar ese trabajo que no te crees tan capaz, dejar ir una relación, empezar una nueva, mudarte, animarte a cambiar, dedicarte a lo que te gusta de verdad o empezar a cuidar tu dieta son algunos de los ejemplos y podría seguir hasta el infinito.

El acto de estar vivo es estar en movimiento, porque la vida aunque pensemos que es una repetición de acciones, la realidad es que no es así. No hay un segundo igual al siguiente o al que paso recién. Es un fluir constante, es cambio permanente y si nosotros acompañamos ese cambio y “nadamos” con ese fluir nos convertimos en seres flexibles. Nuestras zonas de confort dejan de ser algo estático sino que se convierten en continuas zonas en expansión y desde esta perspectiva cuando nos exponemos al cambio, no se nos hace raro y la incomodidad dura cada vez menos.

La gran tarea que tendremos que afrontar es perder el miedo que genera este movimiento continuo, porque desde muy chicos nos enseñan lo opuesto. Nos enseñan a estar en control, a buscar la seguridad en todo. Y trabajar el miedo que tenemos a la libertad. Podemos anhelar muy profundamente ser libres, salir de nuestras zonas de confort y querer cumplir nuestros sueños, pero la realidad es que sin darnos cuenta muchas veces nuestras rígidas estructuras mentales de “como debe ser la vida” pueden llegar a ser un obstáculo para ser libres, para salir de lo cómodo y conocido.

Les deseo una semana llena de lindos desafíos y de mucha expansión. Cariños desde el soleado DC,

Caro :)

100 días de algo…

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Siempre estuve tentada de unirme a algún proyecto de 100 días haciendo algo, pero nunca me podía decidir que hacer y debo de reconocer que había una parte mía que le daba miedo el desafío. Esa voz interna que hace que nos perdamos de cosas maravillosas que se llama Sr. Miedo, me susurraba: ¿ y si no podes cumplirlo? ¿y si te aburrís en el medio? ¿y si te quedas sin ideas?. Como todo en la vida, pueden pasar mil cosas en el medio, pero si uno no empieza a hacer, las chances de quedarse congelado en el mismo lugar son altas. Así que mande pasear al señor miedo y me anote en mi primer proyecto de 100 días de dibujos o en inglés #the100dayproject organizado por Elle Luna. Elegí a mi personaje favorito: Helga y me propuse dibujar #100díasdeHelga con frases o quotes que me inspiraran durante 100 días.

100 días puede sonar un montón, de hecho el proyecto comenzó en Abril y tenía fecha de finalización para finales de Julio (emoticon de pánico). Pero si hay algo que aprendí con este proyecto es que para desarrollar ideas, generar contenido o armar un cuerpo de trabajo se necesitan: PACIENCIA y TIEMPO. Las cosas no pasan de la noche a la mañana y todos los aspectos de nuestras vidas incluyen PROCESOS. Todo es un proceso y llegue a la conclusión que comprometerse a hacer 100 días algo, es apreciar el poder de los procesos. Tolkien la tenía clarísima y escribió una frase que me encanta que dice “Little by little one travels far” que sería “Paso a paso uno llega lejos” y creanme es tal cual.

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Tendemos a olvidarnos que todo es un proceso y la sociedad actual tiende a reafirmar conceptos irreales, de todo YA, AHORA, EN ESTE INSTANTE. Y la realidad es que todo conlleva un proceso aunque seas consciente de ello o no. Durante mi proceso de #100daysproject tuve días de todos los colores. Días increíbles, que no paraba de dibujar con ideas que me venían a borbotones y también de los otros, de los que no sabía ni que dibujar y la hoja en blanco era un desierto seco, que con sólo mirarla me daba pánico. Pero si uno persiste y no se deja vencer por esos otros días, se llega a buen puerto. La idea llega, el concepto aparece en el HACER.

Hoy quería compartir con ustedes lo importante que es comprometerse a hacer algo con uno mismo, recordar que es un lindo ejercicio personal para crecer. Sea un proyecto laboral o de estudio o hasta algún tema personal, no hay que dejar que abrume. Hay que ponerle límites a la mente o al “Sr. Miedo” que está siempre al servicio, las 24 hs. y tratar de acordarse de que ninguna cosa real se consigue de un día para el otro. El truco está en dividir e ir un día a la vez. Esa es la manera de que las cosas se vuelvan más manejables y reales.

Muchos expertos dicen que para cambiar un hábito se necesitan 21 días de corrido, prueben 100 días de algo y después me cuentan…

Lindo martes! Desde el soleado DC.

P.D. Si quieren ver mi proyecto de #100díasdeHelga les dejo el link. Como me divertí tanto ahora comencé uno nuevo proyecto que se llama #100díasdepasteles pueden seguirme o unirse al desafío! Besos :)

Que la vida te sonría

quelavidatesonriaTengo una amiga que cuando está bien o está pasando por un momento de equilibrio en su vida, cuando le preguntas como está, ella siempre dice: -“ando bárbara, es que la vida me sonríe“. Y siempre que la escucho, es como si esa frase me trasmitiera esa alegría que está viviendo. Es por eso que elegí esa frase “Que la vida te sonría” para compartirla hoy con ustedes. Ya que cuando uno logra que la vida le sonría, es cuando encuentra ese estado emocional positivo donde el fluir con la vida se hace algo sencillo y natural. Es ese estado de paz, de plenitud que se llega conectando con el sentir y tomando decisiones desde el corazón.

En realidad la vida nos sonríe todos los días, el problema es que hay días que somos nosotros los que no queremos sonreírle de vuelta. Es nuestra mente, nuestros pensamientos negativos, nuestras preocupaciones humanas, las que no nos permiten apreciar lo que tenemos. Porque no importa cual sea la circunstancia que estamos viviendo, no importa cuan difícil o fácil sea el momento que nos esté tocando vivir, lo que importa es que estamos vivos y que tenemos la posibilidad de hacer cosas y de cambiar nuestra realidad paso a paso si no nos gusta.

Hay tantas cosas para sonreír y que son tan simples que las damos por sentadas. La verdad que si paramos un segundo a observar, si invertimos cinco minutos y salimos de la carrera de la rutina, hay muchas cosas por las que estar agradecidos. Ya he escrito en el pasado sobre ejercitar la gratitud y creo que es uno de los caminos para alcanzar este estado emocional del que estamos hablando.

giphy

Que la vida te sonría no es andar con una sonrisa de oreja a oreja las 24 horas del día o sonreír obligado (como Sheldon), no quiero que se malentienda. Que la vida te sonría, es sentirse cómodo y a gusto con la vida de uno. Estar en coherencia con lo que uno piensa, lo que uno siente y las cosas que hace. Estar en sintonía con el sentir del corazón, que eso se traduce a ser quienes realmente somos. A veces creemos conocernos, creemos saber que queremos ciertas cosas en nuestra vida, pero la realidad es que muchas veces hacemos cosas “porque hay que hacerlas”, “porque es lo que dice la sociedad que se hace” o por que “en mi familia es lo que hay que hacer”. Se que no es un ejercicio fácil cortar con los mandatos sociales o familiares, pero reencontrarnos con nosotros mismos y respetar nuestro verdadero ser es la única manera que tenemos para encontrar la verdadera felicidad. Encontrar ese estado de equilibrio es una responsabilidad de cada uno, un trabajo individual, arduo, pero no imposible.

Al igual que mi amiga, les deseo que cada uno pueda lograr que sus propias vidas “les sonrían”. Les deseo que puedan encontrar ese equilibrio y esa paz. Y aunque este mundo nos recuerde que por momentos puede llegar a ser un lugar hóstil y poco tolerante, re afirmar con nuestras propias existencias que también puede ser un paraíso, sólo depende de cada uno de nosotros.

Linda semana, Caro.

p.d. Copyright “Que la vida te sonría” by Ade y gif animado de aquí.

La magia de experimentar

cuandohelgaeraniñaCuando somos niños, somos seres muy permeables, como mini bob esponjas absorbiendo todo a nuestro alrededor. Llegamos al mundo con una gran habilidad de explorar y aprender. Es por eso que a los niños les gusta probar cosas que realmente nosotros como adultos no se nos ocurrirían. Para ellos no hay límites, la tierra se puede comer, se puede pintar en las paredes, en la ropa, comer en el piso o bailar desnudos. Son experimentadores natos por excelencia.

Pero cuando crecemos nos olvidamos un poco de esto, nos volvemos seres bastantes más miedosos y entonces experimentar es algo que nos saca de nuestras zonas de confort, algo que hay que medir los pro, los contra, hay que tener todo bajo control. Empezamos a tener gustos y nos volcamos a hacer lo mismo una y otra vez. Empezamos a escuchar la misma música, vamos a los mismos lugares, comemos las mismas cosas, hacemos las mismas actividades y estamos con la misma gente. Ojo no está mal si todo lo que haces te encanta. Pero a la larga la vida se vuelve algo monótona, aburrida. Lo mismo pasa con nuestras carreras, nuestros trabajos. Nos acostumbramos tanto, que el hábito se vuelve casi automático.

La manera de mantenernos vivos es EXPERIMENTANDO. Experimentar no tiene por que significar hacer cosas super locas o diferentes. Animarse a experimentar puede ser algo tan chico como probar una nueva receta o ir a un nuevo lugar a comer, inscribirte en un curso de algo que te encante o probar una nueva clase en el gimnasio. Convertirnos en exploradores de nuestras pasiones, buscar cosas que nos gusten y probar.

Cuando sentimos que hay algo que nos interesa, un hobbie, una actividad, podemos intentar escuchar ese interes y buscar la manera de hacer cosas que nos acerquen más a eso. Buscar espacios en el día para experimentar más en esa área.

Experimentar es la manera que tenemos de conocer, de vivenciar nuevas cosas. Es como re conectar con cosas distintas, que nos genera VIDA y nos brinda EXPERIENCIAS. A nivel laboral, mucha gente a veces piensa: “si tuviera tiempo libre o me dieran otra oportunidad sería escritor/a, viajaría por el mundo, sería profesora, político, artista, deportista”. La realidad es que somos capaces de hacer lo que queramos, pero para realmente saber que queremos hacer con nuestra vida necesitamos experimentar. Hacer, hacer y seguir haciendo. Porque tomando acción es cuando nos sentimos vivos. Convertimos ese deseo en realidad y una vez que tenemos la vivencia, podemos elegir y automáticamente aumentamos nuestra zona de confort.

La magia de la experimentación está sub-valorada y la única manera de saber si algo realmente nos gusta es haciendolo. ¿Queres ser escritor? Experimenta como te sentís escribiendo, escribí lo que te venga, anotate en un curso. ¿Queres ser artista? Compra pinturas, proba diferentes técnicas, hacé un curso online. ¿Queres ser político? Acercate a alguna agrupación, lee libros, escribí propuestas. El tema no es enfocarnos en la cantidad de cosas que hay que hacer, la idea es empezar a hacer cosas poco a poco.

Nadie nació sabiendo, ni Dalhí, ni Steve Jobs, ni Mandela ni cualquiera de tus ídolos, la gente que se anima a vivir, a experimentar siempre CRECE. Todos tenemos que recorrer un camino, y hacer cosas. No hay gente tocada por la varita mágica y gente que no. Nosotros somos nuestras propias varitas mágicas.

Les deseo un lindo fin de semana, ¡lleno de experiencias increíbles! besos, Caro

Les presento a Lily, la artista descalza

No es novedad que AMO los documentales. En varias ocasiones he compartido en este blog mi lista de documentales de arte recomendados, o documentales más sociales como “Living on One Dollar” o “Kumaré”. El otro día como por casualidad me crucé con un documental increíble: THE BAREFOOT ARTIST o en español LA ARTISTA DESCALZA que realmente me encanto y quería compartirlo con ustedes.

Este increíble documental narra la historia de la artista Lily Yeh, una mujer nacida en China que desde muy pequeña mostró un gran interes por el arte. Luego de terminar sus estudios en su país natal, emigró a Estados Unidos, para continuar sus estudios artísticos en la Universidad de Filadelfia. La idea no es contarles el documental completo, ni describir la biografía de Lily. Pero si compartir lo hermoso de su trabajo: poner el arte al servicio de la comunidad. Esta mujer encontró que su vocación era regalar su don artístico para embellecer lugares que según ella, podrían llegar a ser un paseo por el propio infierno en la tierra.

lilyyeh3Ha trabajado en varios proyectos a lo largo de los años. Su primer proyecto fue la creación de lo que llaman “El Pueblo de las artes y humanidades” en el norte de Filadelfia o en inglés “The Village of Arts and Humanities”. En los años 80´s, este barrio era una zona bastante conflictiva de la ciudad de Filadelfia, un barrio marginal, que lentamente fue totalmente transformado por la artista. Comenzó con la restauración de un predio valdio, que luego se convertiría en el centro de “El pueblo de las artes y humanidades”. Ha realizado intervenciones artísticas en campamentos de refugiados en Palestina. Otro gran proyecto fue el llevar arte a un asentamiento ubicado en un centro basurero en las afueras de Nairobi (Korogocho, Kenya). Trabajó en el reciclaje de una escuela de inmigrantes en China (The Dandelion school) y participó en la transformación del pueblo de Rugerero realizando un memorial del genocidio de ese mismo pueblo ubicado en Rwanda (Rwanda Healing Project).

lilyyeh2Utilizando el arte como herramienta de sanación, esta humilde artista a brindado su granito de arena, para poner luz en esos lugares remotos y oscuros, que inundados por el dolor o la miseria han podido convertirse en mejores lugares para esas comunidades. La magia de Lily Yeh es prestar su tiempo y su atención en esos sitios donde la mayoría de nosotros ni se nos ocurriría ir. En sus propias palabras:

“Nuestro mundo está lleno de oscuridad y que mejor puede hacer un artista que intentar llevar color y pintura y aún celebrar la vida. La belleza está íntimamente relacionada con la oscuridad, con el caos, con la destrucción. Necesitamos caminar en la oscuridad y sostenerla en nuestros brazos para sanar. Esos lugares rotos son mis lienzos, las historias de la gente mis pigmentos y la imaginación y los talentos de esas comunidades los instrumentos.” Lily Yeh

Lilly Yeh es una guerrera de luz que ha encontrado su camino en el servicio, en el regalar su don a otros que lo necesitan. En contribuir a embellecer, a poner luz en comunidades que lo necesitaban más que cualquier museo, más que cualquier atelier. El arte aplicada a lo social me llena el corazón, me hace feliz. Es increible como a veces con ideas tan simples, se puede cambiar el mundo.

Les deseo una linda semana y me pongo en busqueda del próximo documental para ver. Besos, Caro.

Fuentes: Fotos Organización The Barefoot Artist / Lily Yeah TEDx / The book Awakening Creativity: Dandelion Scholl Blossoms 

Porque nos cuesta tanto hacer las cosas que nos hacen bien

porque nos cuesta tanto hacer lo que nos hace bienImaginense, que mañana baja un genio del cielo y les cuenta los secretos para sentirse bien y llevar una vida feliz, les da las claves de la vida, devela todos los misterios y les muestra todas las cosas que deberían cambiar en sus vidas. Antes de partir el genio les dice que con el conocimiento que ahora han adquirido, si siguen las reglas y respetan las leyes podrán alcanzar la felicidad. Ustedes se empapan de toda esa sabiduría, se sienten afortunados por todo ese conocimiento compartido y continúan con su vida, sólo que ahora tienen otro conocimiento de la vida y saben exactamente cuales son los ajustes que deberían de hacer para alcanzar la felicidad.

En este nuevo escenario, las cosas en las que creían y lo que habían aprendido durante su vida se convierten en creencias obsoletas y la tarea sería comenzar a dejar de hacer cosas que hicieron durante años e incorporar las verdades que el genio compartió con ustedes. Imaginense en esa situación, ¿estarían dispuestos a hacer esos cambios, a cambiar el paradigma de sus vidas?

Aunque no tengamos genios dando vueltas, ya tenemos al alcance muchos “secretos para sentirnos bien y llevar una vida feliz”. Pero la costumbre, el miedo al cambio, la incertidumbre de lo nuevo, nos hace una y otra vez seguir los patrones impuestos o aprendidos. Para llevarlo a ejemplos más concretos: todos sabemos que nuestro cuerpo necesita de una dieta equilibrada y natural, porque hay más que pruebas suficientes que SOMOS LO QUE COMEMOS. Pero una y otra vez, consumimos productos artificiales, alimentos procesados. Porque es más fácil, más rápido, más rico.

Lo mismo pasa no sólo con nosotros, sino con el medio donde vivimos. Sabemos que la naturaleza, el medio ambiente está en crisis, cambios climáticos, tormentas, períodos de inundaciones. Todas estas cosas que están pasando con nuestro medio ambiente, son producto de decisiones que seguimos tomando, porque es lo que venimos haciendo hace años. El problema es que no queremos hacer los cambios necesarios, porque implican incomodidad y nadie está dispuesto hacerlo, aunque sabemos que si lo hacemos las consecuencias serán positivas. Y está teoría se aplica a todo, nuestras relaciones, nuestros trabajos, nuestra vida en general.

En el fondo, nos cuesta tanto hacer las cosas que nos hacen bien, porque es más fácil seguir con lo que ya conocemos, ya tenemos. El cambio implica incertidumbre y se necesitan grandes dosis de voluntad de cambio, compromiso y disciplina. Cualquier cambio significa salir de la zona de confort. Y como humanos en busca de satisfacciones inmediatas, hay muchos beneficios inmediatos que no estamos dispuestos a perder.

Pero cambiar, invertir en hacer cosas que nos hacen bien (cualquiera sean, decisiones chicas o pequeñas, cambios de vida trascendentales o pequeños cambios de hábitos), sólo dependen de nosotros. Dependen de nuestras elecciones. No somos “víctimas” de ninguna situación, podemos decidir tomar el control, empoderarnos de nuestra vida cuando queramos. Y así construir día a día, poco a poco la vida que soñamos, sumando una a una las cosas que nos hacen bien.

Les deseo un lindo fin de semana, besos, Caro.

 

Un día a la vez

undiaalavezPara resolver un problema, una de las teorías más usadas es dividir el problema en pequeños pedazos, pequeños problemas, para ir solucionándolos uno a uno y así completar la solución del problema mayor. Si eso les sonó muy nerd, poniendo un ejemplo de la vida podríamos decir que para construir una casa uno no puede construirla de un día para el otro, uno debe de dividir la construcción en varias etapas o “pequeñas construcciones” de las partes para alcanzar el todo.

Básicamente esta regla aplica a casi todo lo que nos propongamos hacer en la vida, desde una carrera, un noviazgo, ser padre o madre, cambiar hábitos, mudarse y aprender cualquier cosa que queramos aprender. Todo es una construcción de pequeñas partes. Como humanos, no somos adultos de un día para el otro, sino que existe un proceso de años, de pequeños pasos que nos van llevando desde nuestro nacimiento a convertirnos en quienes somos hoy día. Pero al ver la casa, el edificio, el adulto y su vida nos olvidamos del proceso de cuenta gotas que existió en cada una de esas creaciones.

Hacé poco me comprometí a participar en un proyecto creativo que se llama #the100dayproject o en español “Un proyecto de 100 días”. El proyecto trata de crear algo todos los días y postearlo en Instagram durante 100 días de corrido. Si escucharon bien 100 días; en este caso del 19 de Abril al 27 de Julio. Más allá de mi gusto por dibujar y que quería probar algo así hace tiempo, lo que me pareció genial de este proyecto es la posibilidad de poder ejercitar el hábito de hacer una pequeña cosa cada día. Imagino que cada dibujo es un ladrillo que se va apilando día a día para al final formar una pared inmensa, un mural.

Pero para que las cosas sucedan, para que esto de “un día a la vez” funcione hay que comprometerse con la causa y tener PACIENCIA. Paciencia para con el proceso, no importa cual sea el objetivo a nivel práctico si recibirse, casarse, separarse, crecer, mudarse, adelgazar, aprender un idioma, comprar una casa, construir un edificio o tener un hijo. Y digamos que la paciencia no está muy de moda, no es muy “trendy” estos días. Lo que más se valora o se promociona por todos lados es lo rápido, lo que me da resultados instantáneos, el YA.

Vivir un día a la vez, es una manera de darnos cuenta que no es necesario cambiar todo de un día para otro, es demasiado abrumador sólo pensarlo y sería agotador. Lo importante es poder ir haciendo pequeñas cosas día a día, a veces son cosas tan ínfimas pero que sumadas y sin uno darse cuenta, se convierten en grandes triunfos personales.

Les deseo un lindo y tranquilo fin de semana, besos, Caro.

p.d. Por si a alguien le interesa el proyecto #the100dayproject es creado anualmente por Elle Luna, una artista increíble. Si quieren seguir mi feed de este proyecto pueden verlo aquí bajo el nombre #100daysofhelga

Cuando sea grande quiero ser feliz

cuandoseagrandeEs muy común que los adultos cuando crecemos nos olvidamos que fuimos niños. O sea, sabemos que eventualmente nacimos y tuvimos una infancia, tenemos recuerdos de esas vivencias, pero muchas características propias de los niños como la espontaneidad, la capacidad de juego, de diversión, la frescura las vamos perdiendo en el camino de convertirnos en adultos. Vamos adquiriendo, viendo, copiando los modelos y patrones que tenemos a nuestro alrededor, en primera instancia en nuestro núcleo familiar, en el colegio y vamos tomando cosas de nuestro entorno y de la sociedad en la que nos tocó crecer.

Un proceso natural de crecimiento que es necesario para seguir evolucionando y poder enfrentarnos al mundo, pero que también conlleva a dejar ciertas características propias de la infancia que son necesarias para vivir una vida feliz.

Le podemos preguntar a cualquier niño para verificar, pero la realidad es que cuando somos chicos no soñamos con vidas super complejas, calendarios llenos de cosas, con estar atascados en el tráfico, trabajar de traje y corbata o usar tacos incómodos. De chicos queremos ser astronautas, cantantes, artistas. No vemos límites, no hay obstáculos, todo es posible. Somos seres llenos de posibilidades sin pensamientos negativos límitantes y todavía no tenemos tanto MIEDO de todo.

Como dice Marianne Williamson:

” El amor es con lo que nacemos. El miedo es lo que aprendemos. El viaje espiritual es el des-aprendizaje del miedo y los prejuicios y la aceptación del amor de nuevo en nuestros corazones. El amor es la realidad esencial y nuestro propósito en la tierra. Ser conscientes de ello, experimentar el amor en nosotros mismos y los demás, es el sentido de la vida. El significado no reside en las cosas. El significado reside en nosotros mismos”.

La idea no es convertirnos en “Peter panes” o niños para siempre, sino que recordemos que hay ciertas cosas que son naturales de los niños que podemos seguir alimentando aún siendo adultos. Alimentar la simpleza, escuchar el corazón, estar presentes, disfrutar un momento como si eso fuese lo único que importara, ser inocentes, espontáneos, frescos.

Es por eso que cuando vemos a un niño sentimos esa alegría, esa ternura instantánea que nos hace recordar esa esencia, esa energía que aunque la hayamos olvidado es parte de nosotros en algún rincón de nuestro ser. Conectarse con eso siendo adulto es poderoso, nos puede hacer ver las cosas de otra manera y re-aprender a vivir nuestra vida desde un lugar mucho más sano, más simple y capaz nos haga no querer tanto SER alguien o TENER cosas, sino SER felices de verdad.

Linda semana! Besos, Caro