La magia de experimentar

cuandohelgaeraniñaCuando somos niños, somos seres muy permeables, como mini bob esponjas absorbiendo todo a nuestro alrededor. Llegamos al mundo con una gran habilidad de explorar y aprender. Es por eso que a los niños les gusta probar cosas que realmente nosotros como adultos no se nos ocurrirían. Para ellos no hay límites, la tierra se puede comer, se puede pintar en las paredes, en la ropa, comer en el piso o bailar desnudos. Son experimentadores natos por excelencia.

Pero cuando crecemos nos olvidamos un poco de esto, nos volvemos seres bastantes más miedosos y entonces experimentar es algo que nos saca de nuestras zonas de confort, algo que hay que medir los pro, los contra, hay que tener todo bajo control. Empezamos a tener gustos y nos volcamos a hacer lo mismo una y otra vez. Empezamos a escuchar la misma música, vamos a los mismos lugares, comemos las mismas cosas, hacemos las mismas actividades y estamos con la misma gente. Ojo no está mal si todo lo que haces te encanta. Pero a la larga la vida se vuelve algo monótona, aburrida. Lo mismo pasa con nuestras carreras, nuestros trabajos. Nos acostumbramos tanto, que el hábito se vuelve casi automático.

La manera de mantenernos vivos es EXPERIMENTANDO. Experimentar no tiene por que significar hacer cosas super locas o diferentes. Animarse a experimentar puede ser algo tan chico como probar una nueva receta o ir a un nuevo lugar a comer, inscribirte en un curso de algo que te encante o probar una nueva clase en el gimnasio. Convertirnos en exploradores de nuestras pasiones, buscar cosas que nos gusten y probar.

Cuando sentimos que hay algo que nos interesa, un hobbie, una actividad, podemos intentar escuchar ese interes y buscar la manera de hacer cosas que nos acerquen más a eso. Buscar espacios en el día para experimentar más en esa área.

Experimentar es la manera que tenemos de conocer, de vivenciar nuevas cosas. Es como re conectar con cosas distintas, que nos genera VIDA y nos brinda EXPERIENCIAS. A nivel laboral, mucha gente a veces piensa: “si tuviera tiempo libre o me dieran otra oportunidad sería escritor/a, viajaría por el mundo, sería profesora, político, artista, deportista”. La realidad es que somos capaces de hacer lo que queramos, pero para realmente saber que queremos hacer con nuestra vida necesitamos experimentar. Hacer, hacer y seguir haciendo. Porque tomando acción es cuando nos sentimos vivos. Convertimos ese deseo en realidad y una vez que tenemos la vivencia, podemos elegir y automáticamente aumentamos nuestra zona de confort.

La magia de la experimentación está sub-valorada y la única manera de saber si algo realmente nos gusta es haciendolo. ¿Queres ser escritor? Experimenta como te sentís escribiendo, escribí lo que te venga, anotate en un curso. ¿Queres ser artista? Compra pinturas, proba diferentes técnicas, hacé un curso online. ¿Queres ser político? Acercate a alguna agrupación, lee libros, escribí propuestas. El tema no es enfocarnos en la cantidad de cosas que hay que hacer, la idea es empezar a hacer cosas poco a poco.

Nadie nació sabiendo, ni Dalhí, ni Steve Jobs, ni Mandela ni cualquiera de tus ídolos, la gente que se anima a vivir, a experimentar siempre CRECE. Todos tenemos que recorrer un camino, y hacer cosas. No hay gente tocada por la varita mágica y gente que no. Nosotros somos nuestras propias varitas mágicas.

Les deseo un lindo fin de semana, ¡lleno de experiencias increíbles! besos, Caro

Les presento a Lily, la artista descalza

No es novedad que AMO los documentales. En varias ocasiones he compartido en este blog mi lista de documentales de arte recomendados, o documentales más sociales como “Living on One Dollar” o “Kumaré”. El otro día como por casualidad me crucé con un documental increíble: THE BAREFOOT ARTIST o en español LA ARTISTA DESCALZA que realmente me encanto y quería compartirlo con ustedes.

Este increíble documental narra la historia de la artista Lily Yeh, una mujer nacida en China que desde muy pequeña mostró un gran interes por el arte. Luego de terminar sus estudios en su país natal, emigró a Estados Unidos, para continuar sus estudios artísticos en la Universidad de Filadelfia. La idea no es contarles el documental completo, ni describir la biografía de Lily. Pero si compartir lo hermoso de su trabajo: poner el arte al servicio de la comunidad. Esta mujer encontró que su vocación era regalar su don artístico para embellecer lugares que según ella, podrían llegar a ser un paseo por el propio infierno en la tierra.

lilyyeh3Ha trabajado en varios proyectos a lo largo de los años. Su primer proyecto fue la creación de lo que llaman “El Pueblo de las artes y humanidades” en el norte de Filadelfia o en inglés “The Village of Arts and Humanities”. En los años 80´s, este barrio era una zona bastante conflictiva de la ciudad de Filadelfia, un barrio marginal, que lentamente fue totalmente transformado por la artista. Comenzó con la restauración de un predio valdio, que luego se convertiría en el centro de “El pueblo de las artes y humanidades”. Ha realizado intervenciones artísticas en campamentos de refugiados en Palestina. Otro gran proyecto fue el llevar arte a un asentamiento ubicado en un centro basurero en las afueras de Nairobi (Korogocho, Kenya). Trabajó en el reciclaje de una escuela de inmigrantes en China (The Dandelion school) y participó en la transformación del pueblo de Rugerero realizando un memorial del genocidio de ese mismo pueblo ubicado en Rwanda (Rwanda Healing Project).

lilyyeh2Utilizando el arte como herramienta de sanación, esta humilde artista a brindado su granito de arena, para poner luz en esos lugares remotos y oscuros, que inundados por el dolor o la miseria han podido convertirse en mejores lugares para esas comunidades. La magia de Lily Yeh es prestar su tiempo y su atención en esos sitios donde la mayoría de nosotros ni se nos ocurriría ir. En sus propias palabras:

“Nuestro mundo está lleno de oscuridad y que mejor puede hacer un artista que intentar llevar color y pintura y aún celebrar la vida. La belleza está íntimamente relacionada con la oscuridad, con el caos, con la destrucción. Necesitamos caminar en la oscuridad y sostenerla en nuestros brazos para sanar. Esos lugares rotos son mis lienzos, las historias de la gente mis pigmentos y la imaginación y los talentos de esas comunidades los instrumentos.” Lily Yeh

Lilly Yeh es una guerrera de luz que ha encontrado su camino en el servicio, en el regalar su don a otros que lo necesitan. En contribuir a embellecer, a poner luz en comunidades que lo necesitaban más que cualquier museo, más que cualquier atelier. El arte aplicada a lo social me llena el corazón, me hace feliz. Es increible como a veces con ideas tan simples, se puede cambiar el mundo.

Les deseo una linda semana y me pongo en busqueda del próximo documental para ver. Besos, Caro.

Fuentes: Fotos Organización The Barefoot Artist / Lily Yeah TEDx / The book Awakening Creativity: Dandelion Scholl Blossoms 

Porque nos cuesta tanto hacer las cosas que nos hacen bien

porque nos cuesta tanto hacer lo que nos hace bienImaginense, que mañana baja un genio del cielo y les cuenta los secretos para sentirse bien y llevar una vida feliz, les da las claves de la vida, devela todos los misterios y les muestra todas las cosas que deberían cambiar en sus vidas. Antes de partir el genio les dice que con el conocimiento que ahora han adquirido, si siguen las reglas y respetan las leyes podrán alcanzar la felicidad. Ustedes se empapan de toda esa sabiduría, se sienten afortunados por todo ese conocimiento compartido y continúan con su vida, sólo que ahora tienen otro conocimiento de la vida y saben exactamente cuales son los ajustes que deberían de hacer para alcanzar la felicidad.

En este nuevo escenario, las cosas en las que creían y lo que habían aprendido durante su vida se convierten en creencias obsoletas y la tarea sería comenzar a dejar de hacer cosas que hicieron durante años e incorporar las verdades que el genio compartió con ustedes. Imaginense en esa situación, ¿estarían dispuestos a hacer esos cambios, a cambiar el paradigma de sus vidas?

Aunque no tengamos genios dando vueltas, ya tenemos al alcance muchos “secretos para sentirnos bien y llevar una vida feliz”. Pero la costumbre, el miedo al cambio, la incertidumbre de lo nuevo, nos hace una y otra vez seguir los patrones impuestos o aprendidos. Para llevarlo a ejemplos más concretos: todos sabemos que nuestro cuerpo necesita de una dieta equilibrada y natural, porque hay más que pruebas suficientes que SOMOS LO QUE COMEMOS. Pero una y otra vez, consumimos productos artificiales, alimentos procesados. Porque es más fácil, más rápido, más rico.

Lo mismo pasa no sólo con nosotros, sino con el medio donde vivimos. Sabemos que la naturaleza, el medio ambiente está en crisis, cambios climáticos, tormentas, períodos de inundaciones. Todas estas cosas que están pasando con nuestro medio ambiente, son producto de decisiones que seguimos tomando, porque es lo que venimos haciendo hace años. El problema es que no queremos hacer los cambios necesarios, porque implican incomodidad y nadie está dispuesto hacerlo, aunque sabemos que si lo hacemos las consecuencias serán positivas. Y está teoría se aplica a todo, nuestras relaciones, nuestros trabajos, nuestra vida en general.

En el fondo, nos cuesta tanto hacer las cosas que nos hacen bien, porque es más fácil seguir con lo que ya conocemos, ya tenemos. El cambio implica incertidumbre y se necesitan grandes dosis de voluntad de cambio, compromiso y disciplina. Cualquier cambio significa salir de la zona de confort. Y como humanos en busca de satisfacciones inmediatas, hay muchos beneficios inmediatos que no estamos dispuestos a perder.

Pero cambiar, invertir en hacer cosas que nos hacen bien (cualquiera sean, decisiones chicas o pequeñas, cambios de vida trascendentales o pequeños cambios de hábitos), sólo dependen de nosotros. Dependen de nuestras elecciones. No somos “víctimas” de ninguna situación, podemos decidir tomar el control, empoderarnos de nuestra vida cuando queramos. Y así construir día a día, poco a poco la vida que soñamos, sumando una a una las cosas que nos hacen bien.

Les deseo un lindo fin de semana, besos, Caro.

 

Un día a la vez

undiaalavezPara resolver un problema, una de las teorías más usadas es dividir el problema en pequeños pedazos, pequeños problemas, para ir solucionándolos uno a uno y así completar la solución del problema mayor. Si eso les sonó muy nerd, poniendo un ejemplo de la vida podríamos decir que para construir una casa uno no puede construirla de un día para el otro, uno debe de dividir la construcción en varias etapas o “pequeñas construcciones” de las partes para alcanzar el todo.

Básicamente esta regla aplica a casi todo lo que nos propongamos hacer en la vida, desde una carrera, un noviazgo, ser padre o madre, cambiar hábitos, mudarse y aprender cualquier cosa que queramos aprender. Todo es una construcción de pequeñas partes. Como humanos, no somos adultos de un día para el otro, sino que existe un proceso de años, de pequeños pasos que nos van llevando desde nuestro nacimiento a convertirnos en quienes somos hoy día. Pero al ver la casa, el edificio, el adulto y su vida nos olvidamos del proceso de cuenta gotas que existió en cada una de esas creaciones.

Hacé poco me comprometí a participar en un proyecto creativo que se llama #the100dayproject o en español “Un proyecto de 100 días”. El proyecto trata de crear algo todos los días y postearlo en Instagram durante 100 días de corrido. Si escucharon bien 100 días; en este caso del 19 de Abril al 27 de Julio. Más allá de mi gusto por dibujar y que quería probar algo así hace tiempo, lo que me pareció genial de este proyecto es la posibilidad de poder ejercitar el hábito de hacer una pequeña cosa cada día. Imagino que cada dibujo es un ladrillo que se va apilando día a día para al final formar una pared inmensa, un mural.

Pero para que las cosas sucedan, para que esto de “un día a la vez” funcione hay que comprometerse con la causa y tener PACIENCIA. Paciencia para con el proceso, no importa cual sea el objetivo a nivel práctico si recibirse, casarse, separarse, crecer, mudarse, adelgazar, aprender un idioma, comprar una casa, construir un edificio o tener un hijo. Y digamos que la paciencia no está muy de moda, no es muy “trendy” estos días. Lo que más se valora o se promociona por todos lados es lo rápido, lo que me da resultados instantáneos, el YA.

Vivir un día a la vez, es una manera de darnos cuenta que no es necesario cambiar todo de un día para otro, es demasiado abrumador sólo pensarlo y sería agotador. Lo importante es poder ir haciendo pequeñas cosas día a día, a veces son cosas tan ínfimas pero que sumadas y sin uno darse cuenta, se convierten en grandes triunfos personales.

Les deseo un lindo y tranquilo fin de semana, besos, Caro.

p.d. Por si a alguien le interesa el proyecto #the100dayproject es creado anualmente por Elle Luna, una artista increíble. Si quieren seguir mi feed de este proyecto pueden verlo aquí bajo el nombre #100daysofhelga

Cuando sea grande quiero ser feliz

cuandoseagrandeEs muy común que los adultos cuando crecemos nos olvidamos que fuimos niños. O sea, sabemos que eventualmente nacimos y tuvimos una infancia, tenemos recuerdos de esas vivencias, pero muchas características propias de los niños como la espontaneidad, la capacidad de juego, de diversión, la frescura las vamos perdiendo en el camino de convertirnos en adultos. Vamos adquiriendo, viendo, copiando los modelos y patrones que tenemos a nuestro alrededor, en primera instancia en nuestro núcleo familiar, en el colegio y vamos tomando cosas de nuestro entorno y de la sociedad en la que nos tocó crecer.

Un proceso natural de crecimiento que es necesario para seguir evolucionando y poder enfrentarnos al mundo, pero que también conlleva a dejar ciertas características propias de la infancia que son necesarias para vivir una vida feliz.

Le podemos preguntar a cualquier niño para verificar, pero la realidad es que cuando somos chicos no soñamos con vidas super complejas, calendarios llenos de cosas, con estar atascados en el tráfico, trabajar de traje y corbata o usar tacos incómodos. De chicos queremos ser astronautas, cantantes, artistas. No vemos límites, no hay obstáculos, todo es posible. Somos seres llenos de posibilidades sin pensamientos negativos límitantes y todavía no tenemos tanto MIEDO de todo.

Como dice Marianne Williamson:

” El amor es con lo que nacemos. El miedo es lo que aprendemos. El viaje espiritual es el des-aprendizaje del miedo y los prejuicios y la aceptación del amor de nuevo en nuestros corazones. El amor es la realidad esencial y nuestro propósito en la tierra. Ser conscientes de ello, experimentar el amor en nosotros mismos y los demás, es el sentido de la vida. El significado no reside en las cosas. El significado reside en nosotros mismos”.

La idea no es convertirnos en “Peter panes” o niños para siempre, sino que recordemos que hay ciertas cosas que son naturales de los niños que podemos seguir alimentando aún siendo adultos. Alimentar la simpleza, escuchar el corazón, estar presentes, disfrutar un momento como si eso fuese lo único que importara, ser inocentes, espontáneos, frescos.

Es por eso que cuando vemos a un niño sentimos esa alegría, esa ternura instantánea que nos hace recordar esa esencia, esa energía que aunque la hayamos olvidado es parte de nosotros en algún rincón de nuestro ser. Conectarse con eso siendo adulto es poderoso, nos puede hacer ver las cosas de otra manera y re-aprender a vivir nuestra vida desde un lugar mucho más sano, más simple y capaz nos haga no querer tanto SER alguien o TENER cosas, sino SER felices de verdad.

Linda semana! Besos, Caro

Buscando la quinta pata al gato

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No sé si conocen la expresión “buscarle la quinta pata al gato”, pero en mi país es una frase conocida y se usa mucho para explicar esa necesidad de buscar en una situación positiva un defecto, algún aspecto negativo. Cuando uno se pasa buscando la quinta pata al gato, en definitiva lo que hace es no disfrutar, sino preocuparse o buscar algo malo donde no existe. Y aunque no todas las personas son así, ese estado de inconformidad generalizado se alimenta mucho estos días: los medios de comunicación, el consumo, los estándares de éxito nos llevan a siempre estar en otro lugar, querer otra cosa. Vivimos en una era en que las cosas no nos alcanzan, el tiempo, la plata, los estudios, las relaciones y siempre queremos más o mejores cosas. El sistema no nos educa para valorar y apreciar lo que tenemos, para vivenciar el momento, el sistema está hecho para alcanzar estándares de perfección. La mejor pareja, que luego se traduce al mejor matrimonio y familia. A nivel laboral queremos la mejor carrera, con el mejor trabajo y el mejor sueldo. Queremos la mejor casa, en el mejor barrio y la mejor ropa. Entonces esa búsqueda frenética de lo mejor, nos lleva siempre a estar sobre analizando nuestras vidas. Es lindo progresar y salir adelante, es lindo evolucionar y conseguir las cosas que nos proponemos, todos queremos vivir bien, pero llevado al extremo vivimos buscándole la quinta pata al gato y no disfrutamos de lo que tenemos.

Y nos convertimos en estos adultos que pareciera estamos entrenados para la desconformidad y sólo somos felices cuando el plan que tenemos en nuestra mente se cumple a la perfección. Un desvío del plan y la vida es lo peor que nos paso, o el gobierno tiene la culpa, el clima, el presidente y hasta el dios en que creemos. La vida se convierte en algo pesado, en un padecimiento. Si cambiamos la mirada podríamos ver que los que peleamos contra la realidad somos nosotros mismos. Estoy convencida de que está en nosotros elegir dejar de ser buscadores oficiales de patas donde no las hay, elegir ver la vida de manera sencilla, valorando lo simple, aprendiendo a estar presentes, a ser felices sin tanta complicación.

Nadie dice que es fácil, porque la “programación social” es fuerte y lo que hemos aprendido durante toda nuestra vida pesa. Pero es posible de a poco ir cambiando partes de esa “programación”, con un trabajo a consciencia, valorando pequeñas cosas, estando presente, aprendiendo a agradecer lo que nos toca vivir.

La vida por definición es SIMPLE, SENCILLA y ESPONTÁNEA; aunque nuestra mente nos haga creer lo contrario la vida fluye, el sol sale por las mañanas y se vuelve a poner, aunque haya días que no lo veamos, siempre está ahí. El ciclo de la vida continua día tras día y nuestra experiencia en ella se traduce en como vemos nuestra realidad a través de los modelos que tenemos instalados en nuestras cabezas y como nos sentimos en cada día que nos toca vivir. Nuestra mente tiende a enredar, a querer tener el control de todo lo que pasa, porque fue entrenada para eso, para buscar la lógica, la razón, para desconfiar. Pero la realidad es que vivir nuestra vida desde esta perspectiva puede ser algo muy agotador, muy controlador y hasta podríamos decir que contraproducente para nuestra propia felicidad.

Dejar de buscar la quinta pata del pobre gato, es dejar de querer tener el control de todo. Liberarse de la perfección, porque también es un concepto mental irreal. La realidad es que no tenemos el control de nada y la única manera de disfrutar de este regalo es relajarse, ACEPTAR y CONFIAR que las cosas que nos pasan, son lo que necesitamos para nuestro desarrollo. DEJAR DE JUZGAR cada una de las situaciones que se nos presentan, porque si se nos presentan por algo son. Y dejar de SOBRE ANALIZAR al gato, aceptarlo tal cual es.

Les deseo una linda semana y que disfruten de cada una de las cosas que vayan llegando. Besos, Caro.

¿Para vos, qué significa ser exitoso? Parte I

sobre-ser-exitosoNo es un novedad que vivimos en un mundo cada vez más exigente, que premia el éxito. De hecho muchos de nosotros nos criamos aprendiendo que lo que hay que hacer en la vida es alcanzar el éxito. Lo vemos en la televisión una y otra vez, lo leemos en las revistas una y otra vez, lo experimentamos en la escuela, en el liceo, en la Universidad. Y hemos crecido con la mentalidad de que “tener una vida exitosa” es importante para alcanzar la felicidad. Damos por sentado que ser exitoso es uno de los caminos para ser felices. Si uno no es exitoso, es un perdedor, punto.

Pero  ¿qué es realmente el éxito?, ¿qué significa ser exitoso o tener éxito? Cuando alguien habla de éxito se refiere a alcanzar algo con resultados positivos, es sinónimo que algo se hizo bien, se logró. Y a nivel social, es alcanzar los resultados positivos según los estándares aceptados y valorados por la sociedad. Ejemplos de tener éxito en las sociedades occidentales modernas es: tener un buen trabajo, ser reconocido socialmente, ser popular, ocupar puestos de poder, ser famoso o salir en medios de comunicación masiva, tener mucho dinero, tener una buena casa, haber estudiado en centros de educación reconocidos, ser flaco, estar a la moda o “ser cool”. Estas son algunas de las cosas que definen a las personas exitosas en nuestra era.

Podríamos decir que en el tiempo que nos tocó vivir, el éxito está dado por todas las cosas que podemos conseguir o alcanzar en esta vida. Todas cosas que se encuentran fuera de nosotros, que son externas al individuo, cosas que naturalmente no poseemos o tenemos. Entendido desde ese punto de vista, el éxito marca una carencia en nuestras vidas, es algo que no tenemos pero que NECESITAMOS tener para alcanzar la felicidad. Como nos concebimos carentes o por lo menos eso es lo que creemos ser, hacemos miles de cosas para llenar ese vacío. Muchas veces esa búsqueda nos hace hacer cosas que no queremos, tomar decisiones que ni siquiera sabemos si queremos tomar, ser personas que no queremos ser y construir vidas que se alejan de las cosas que realmente valoramos, pero todo por amor al ÉXITO que promete ser nuestro mejor amigo al final del camino.

Última escena de la película “About Time”, sobre el verdadero éxito en la vida. – En Inglés –

Entonces un día lo conseguimos, alcanzamos el tan preciado éxito, conseguimos “EL” trabajo que todo el mundo moriría por tener, o conseguimos tener “ESA” casa de programa de televisión, “ALCANZAMOS” tener el cuerpo de la modelo de revista, o encontramos ese príncipe azul sacado de cualquier película romántica. Y nos sentimos tan felices, tan eufóricos, tan llenos que decimos era verdad, esto del éxito tiene sentido. Pero algo curioso pasa después de un tiempo, la euforia tiende a desaparecer, esa “felicidad” se desvanece así como vino e increíblemente volvemos a sentirnos carentes, con esa sensación de que algo nos falta y de repente estamos vacíos de nuevo. Nos ponemos en situación de alerta y tratamos de alivianar este nuevo estado como podemos, como dicen en mi país “la vamos llevando”. Y de repente nuestra mente tiene una nueva gran idea para volver a sentirnos “en la cresta de la ola”. Necesitamos encontrar un nuevo objetivo de éxito, eso que quizás nos haga sentirnos como al principio.

Y este ciclo se repite una y otra vez, la cantidad de veces que queramos o necesitemos para aprender que el verdadero éxito ya habita en nosotros. Somos ese éxito porque estamos vivos, no necesitamos salir a buscar nada, porque tenemos TODO en nuestro interior para ser felices, desde el momento que decidimos llegar a esta vida. Quizás el ejercicio sea volver a recordar que toda la magia, toda la felicidad, todo el amor, todo lo que buscamos afuera, está enterrado en nuestros corazones, como un tesoro escondido en el único lugar que no se nos ocurre buscar. Y detrás de nuestras heridas, de nuestros más profundos dolores y traumas, nos espera el mejor regalo del mundo, nos espera el encuentro con nuestra propia esencia. Y es nuestra tarea reclamarlo.

Se que esta idea puede sonar poco emocionante en un primer momento y hasta difícil de creer. A mi me pareció ridícula al principio, sin sentido. No junta puntos en ninguna tarjeta, ni vale por un auto cero Km, no incluye nada tan meritorio como para poner en un curriculum vitae o nada tan cool para compartir en las redes sociales. No, seguro que no; porque no se mide de esa manera. No se mide de ninguna manera, sólo se puede SENTIR cuando estamos preparados para hacerlo. Y todo el éxito que alguna vez anhelamos y que pensamos nos podría llenar, deja de importarnos, porque nos sentimos tan vivos, tan nosotros, que no hay nada fuera que nos de esa inmensa felicidad de volver a sentir de verdad, de volver a conectar con nuestro verdadero ser.

Les deseo que tengan una semana repleta de momentos que los llenen y les comparto una de las mejores respuestas que me dieron esta semana, cuando le pregunté a alguien que sentía que era el éxito y me contestó: “llegar al final de cada día sin querer cambiar nada, ese es el verdadero éxito”.  Besos, Caro.

 

Mis libros recomendados de Abril

libros-recomendados-abrilMedio que sin querer desde hace un tiempo he empezado a compartir algunos libros con ustedes, que a medida que voy leyendo me gusta recomendarlos o pasarlos, ya que son lindas fuentes de inspiración. El mes pasado les recomendé 5 libros para agregar a tu lista y antes había escrito sobre 5 libros para leer en la playa o en la nieve.

Hoy les comparto mis recomendados para que puedan elegir para este mes.

TUS ZONAS MÁGICAS del autor Wayne. W Dyer. Este libro me llegó de regalo, una linda sorpresa y aunque todavía lo estoy leyendo quería compartirlo porque vale la cada página. Si te gustan los temas relacionados a la expansión de la consciencia, el amor y el desarrollo personal desde el conocerte, respetarte, este es un libro que vas a disfrutar. Wayne Dyer hacé hincapié una y otra vez en devolverle al ser un humano la responsabilidad de su vida, el re empoderamiento de cada uno de nosotros y conscientizar sobre el infinito poder que tenemos y como utilizarlo para alcanzar las cosas que queremos, seguir nuestros sueños y construir una vida hermosa basada en el amor y el autoconocimiento interior.

Del mismo autor, les comparto EL PODER DE LA INTENCIÓN o en su título original THE POWER OF INTENTION. Este libro trata sobre responsabilizarnos de nuestra vida, sigue la misma línea que toda la literatura de W. Dyer, pero más enfocado a la intención que le ponemos a cada acto de nuestras vidas. Y como este poder puede atraer ABUNDANCIA, atraer lo que realmente nos propongamos en los diferentes ámbitos de nuestra vida. La intención para Dyer es un poder inexplorado para la mayoría de los hombres, pero que si se trabaja y se canaliza, es “la herramienta” para construir, para atraer lo que queramos a nuestra vida.

El tercer libro que les recomiendo, llegue a él casi de casualidad (aunque sé que no fue porque sí). Empecé a leer sobre la curación a consciencia y me llegó este libro que me atrapo completamente. Se titula TODO SE PUEDE CURAR de Martin Brofman. Un libro que por momentos se vuelve bastante técnico en la explicación del funcionamiento de la energía. Trasmite el mensaje de que todos somos seres con la capacidad de sanar, de curar cualquier cosa. Explica que nuestra naturaleza es estar en equilibrio y que aunque muchos de nosotros no sepamos como volver al equilibrio cuando lo perdemos, ese poder esta latente en cada uno de nosotros y puede ser recordado. Un lindo libro para conocernos más.

Como siempre repito en cada uno de estos posts, si tienen libros para recomendar o compartir pueden escribirme a theninaproject@gmail.com o dejar sus recomendados en los comentarios, les prometo que tomo nota.

Que tengan un lindo fin de semana con mucha lectura, nos vemos el próximo martes.

Caro.

La historia de los dos lobos


(video en inglés)

Hace ya un tiempo me crucé con un lindo y simple cuento cherokee que me hizo reflexionar bastante y hoy quisiera compartirlo con ustedes.

Un viejo jefe de una tribu estaba teniendo una charla con sus nietos acerca de la vida. Y les dijo:

– Una gran pelea está ocurriendo dentro de mí… es entre dos lobos. Uno de los lobos es la maldad, el temor, la ira, la envidia, el dolor, el rencor, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, la mentira, el orgullo, la egolatría, la competencia y la superioridad.  El otro es la bondad, la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la dulzura, la generosidad, la benevolencia, la amistad, la empatía, la verdad, la compasión y la fe. Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes y dentro de todos los seres de la Tierra. Los niños pensaron por unos instantes y uno de ellos preguntó a su abuelo: – ¿Y cuál de los lobos crees que ganará? El viejo jefe respondió simplemente… – El que alimentes…

Este cuento muestra de manera muy clara esa dualidad en la que estamos inmersos cada uno de nosotros. Seamos más o menos conscientes de ello, estos “dos lobos”, estas “dos fuerzas” están presentes en cada uno de nosotros. Pero lo que nos diferencia es la posibilidad de ELEGIR a “cual de los dos alimentamos a diario”. Y es en el diario vivir, la rutina, las experiencias que se nos presentan en el día a día, el terreno de acción donde elegimos que lobo alimentamos y cuál es el lobo interno que predomina.

Estoy convencida que esta vida que nos regalaron, esta existencia que estas experimentando tiene un sentido. Y más allá de tus creencias religiosas o las mías, siento que todos vinimos con varios propósitos, pero el común a todos, el que nos une es el APRENDER sobre nosotros mismos, CONOCERNOS y EVOLUCIONAR nuestro espíritu. Parte de esa evolución es ELEGIR quien queremos ser, en que nos queremos convertir. Porque el LIBRE ALBEDRÍO es eso, tener la capacidad de elegir a quien alimentamos a diario y eso nos va a llevar a construir nuestra vida que puede estar basada en el AMOR o basada en el MIEDO.

Saber esto nos devuelve el poder sobre nuestra vida, no somos nuestras circunstancias, nuestras experiencias, somos lo que decidimos hacer con todo eso. Todos en algún momento de nuestras vidas experimentamos dolor y nos enfrentamos a situaciones que desearíamos no vivir o haber vivido. Pero increíblemente es a través de estas situaciones que sanamos y evolucionamos y como reaccionamos a esas situaciones nos muestra a quien queremos alimentar.

Sólo si les interesa, los invito a hacer el experimento durante un día de observarse, sólo observarse y cuando llegue el final del día preguntarse ¿hoy a quien elegí alimentar?

Que tengan una linda semana, Caro.

Links: el cuento transcripción de autor desconocido y el video de Happify.

Vivir el presente, vivir el regalo

vivir el presente

Existen libros, conferencias, más libros y millones de artículos sobre el arte de estar presente. El mundo entero habla de “vivir el presente”, “vivir el hoy” parecería que se puso de moda. Grandes masas de personas consumen técnicas de meditación de todo tipo, color y tamaño, clases de yoga, pilates, respiración para conectar con el momento presente. Pero seguimos una y otra vez corriendo para tener el control de nuestro presente y futuro. Nos cuesta mucho entender el significado de PRESENTE, verlo como dice su propio nombre: un REGALO y como cualquier regalo que a uno le hacen hay que abrirlo y disfrutarlo.

Parecería paradójico que las cosas más simples son las que más nos cuestan, son cosas que quizás de pequeños nos salían más naturales y a medida que fuimos creciendo fuimos perdiendo esa frescura de vivir el momento, de estar presentes. Y en esa pérdida de presencia, nos empezamos a preocupar por el futuro o a complicar nuestro presente con los miedos del pasado. Al olvidarnos de estar aquí y ahora, mezclamos todo, nos entreveramos y esa manera de vivir desde la mente nos aleja de nuestro corazón.

Es muy humano querer tener el control de TODO. Queremos tener el control de lo que nos va a pasar, como nos va a pasar, en el momento que nos quede bien que nos pase. Entonces la mente arma, desarma, nos altera porque no lo estamos consiguiendo, cuando lo estamos consiguiendo nos vuelve a alterar por que lo podemos perder, es un AGOTE. O sea, muy lejos del concepto de estar presentes, de disfrutar lo que tenemos, de estar hoy aquí y ahora.

Imagínense querer controlar el clima. Imagínense por un segundo a cualquiera de sus amigos o conocidos diciendo tranquilo si yo ya dije que “hoy tiene que salir el sol” y “mañana tiene que nevar”. Seguramente lo mirarían como un loco, porque no hay forma de controlar el clima, ni siendo el mejor meteorólogo, ni siendo nadie. Con la vida es igual, cada vez que caemos en el papel de tengo todo bajo control, ya seguí el paso 1, 2 y 3 así que no hay manera que me pase nada, algo pasa. Entonces esos días que queremos que salga el sol y en realidad llueve, nos malhumoramos, nos enojamos con todo, el mundo exterior tiene TODA la culpa. Y ese “mundo exterior” toma la forma que tengamos ganas ese día: nuestra pareja, el trabajo, la familia, el gobierno, el presidente de turno, el país donde vivimos y hasta el más inocente clima, si así de malos nos ponemos. En conclusión nos invade el malestar, la incomodidad y hasta a veces la angustia. Cómo se atreve el clima a contradecirnos.

Ahora, cuando somos un poco más humildes y nos damos cuenta que si llueve o sale el sol, en realidad es lo mismo, no le damos una etiqueta mental de “la lluvia no me gusta”o “que esté soleado es mejor”, nos damos la posibilidad de disfrutar de ambas no controlándolas, sólo estando presente. PRESENCIANDO eso que está pasando, disfrutando el regalo. Creer que se puede controlar la vida es lo mismo que creer que se puede controlar el clima y que yo sepa nadie lo ha logrado. Así que la propuesta es sacar el paraguas o las botas de lluvia o ponerse los lentes de sol y tratar de pasarla bien de las dos maneras.

Me pueden decir que suena muy fácil  y yo les puedo decir que sé lo difícil que es llevarlo a la práctica. Quizás haciendo cambios de a poco, aunque sean pequeños momentos en que paremos ese “meteorólogo loco controlador” que todo lo sabe y todo lo tiene calculado, desde ahí vamos a ir ganando terreno en el disfrute, en el estar presente. Es un trabajo paso a paso, metro a metro, yarda a yarda, pero como dijo J. C. Lewis, paso a paso uno llega lejos…

Que tengan un fin de semana increíble, lleno de siestas y disfrute! besos, Caro.